viernes, 5 de abril de 2013

Primer capítulo.

Ha llegado el fin de semana, quizás el más esperado en dos años. Tengo demasiadas ganas de verle, de hablar con él.. Desde el martes, cuando Ruth mandó el mensaje, hasta hace unas dos horas, hemos estado hablando. Solamente nos despedíamos a las horas de trabajo o por la noche, cuando uno de los dos decía que era hora de ir a dormir. ¿Que si se ha arreglado? Ojalá. Ambos nos mostrábamos bastantes cariñosos, todo hay que decirlo, como si no hubiera ninguna ruptura, ningún problema de por medio.. Pero se sabe que no es así. Mis nervios ahora mismo creo que pueden demostrarlo. Estoy esperando a que llegue, la verdad es que nunca se retrasa, sólo que fui yo la que, debido a los nervios, no tuvo más remedio que salir de casa para hacerse antes a la idea de que, por fin, iba a verle. En estas semanas se me ha hecho imposible olvidarle, ¿cómo olvidar a la persona que me enseñó a amar? ¿Cómo olvidar a lo más importante de mi vida? Es él quién me mantiene, él es por quién late mi corazón. Sí, suena raro, pero es lo que se siente cuando estás enamorado, cuando sientes que has encontrado a la persona perfecta, a la persona que te conoce como nadie, persona que es consciente de todos y cada uno de tus puntos débiles, de todos y cada uno de secretos. Por eso, porque le quiero, porque es el más importante, estoy aquí, esperando a que venga, a hablar.. pero también probar sus labios, volver a sentir cada una de sus caricias, escuchar su voz susurrando en mi oído que me quiere.. 

Y pum, ahí está. No se ha cortado en repetir los gestos de cuando estábamos juntos, me ha abrazo por detrás y ha apoyado la cabeza en mi hombro, besándome el cuello. ¿Por qué lo ha hecho, si sabe que es uno de mis puntos débiles? Y ahora me susurra, su voz se cuela hasta mi tímpano, haciéndome estremecer. Oh no, como siga así no podré responder.

-Tenemos que hablar.. -consigo decir, al fin. 
-Creo que ya quedó todo hablado, Anna.

Ahora se separa de mí, colocándose en frente, mirándome a los ojos, por lo que yo, avergonzada, agacho la mirada. No me sale mirarle, como lo haga sé que no podré reprimir mis ganas de besarle, y eso, ahora, es lo menos correcto. Pero, ¿acaso hay normas entre nosotros? ¿Acaso hay algo que me impida ahora mismo besarle? No. Pero igualmente no es lo correcto. 

-No, Miki, no hemos hablad..
-Anna, -me interrumpe- Anna, cariño, sí. ¿No te ha quedado claro estos días en los que hemos hablado? Cielo, yo.. yo te quiero. Los días en los que no hablábamos no era capaz de pensar en otra cosa que no fueras tú y en cómo estarías. Joder, yo.. yo quiero seguir contigo. Quiero verte despertar por las mañanas, que te tires encima mía, intentes hacerme cosquillas.. Quiero jugar a la play, llevarte a viajes sorpresa y a comidas familiares, a presumir de que tengo la mejor novia del mundo. Anna, te quiero. Y no hay más.

Y, una vez más, me deja sin palabras. ¿Cómo se respiraba? ¿Qué se supone que tengo que hacer yo ahora?

2 comentarios: